Consejos para mamás feizbukeras

Crianza con apego, una forma de cambiar el mundo.


Ketzalli y Killari, en Omiltemetl, Acaxochitlan.

¿Qué es la etología? ¿Y el apego? La primera es la encargada de estudiar la conducta de los animales, y el segundo, un concepto que de ella deriva y se refiere a un vínculo afectivo intenso y duradero, que se consolida entre dos personas gracias a la convivencia.

La crianza con apego, según entiendo, está basada en la Teoría del apego, cuya tesis fundamental es que el estado de seguridad o  ansiedad en una persona, está determinado por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de apego; por supuesto que es una teoría mucho más elaborada, pero para fines prácticos nos quedamos con este planteamiento.

Decía entonces que la crianza con apego busca entender y satisfacer las necesidades según la etapa que vivimos… en palabras muy burdas, podríamos entender esto si viéramos a nuestros niños como los cachorros que en realidad son; hasta cierta edad son unos animalitos hermosos que nos sorprenden conforme van aprendiendo y convirtiéndose en personas (cada vez más parecidas a nosotros), pero nos negamos a aceptarlo así, porque suena feo, porque no nos atrevemos a “reducirlos” a “la animalidad primitiva” y entonces les exigimos como a cualquier persona, y nos frustramos si ignoran nuestros sermones, si hacen como que no nos escuchan o (según nosotros) deciden ignorarnos.

 

Duende nariz de payaso

Recordemos que durante 40 semanas (2±) vivieron en un entorno en donde no necesitaban pedir, todo era satisfecho en el momento mismo de la necesidad, así nomás, sin cuestionamientos ni manipulaciones. Y un día, sabrá Dios por qué motivo, ese entorno tibio y acuoso se acaba… (ya no entremos en detalles de si el parto se prolongó muchísimo y derivó en sufrimiento fetal, o si la gestación no llegó a término y no se alcanzó la maduración necesaria).

Durante las primeras horas de vida, el neonato se encuentra con un mundo hostil, enteramente desconocido; no sabe alimentarse, ni respirar, ni regular su temperatura, ni controlar sus micciones, así que comienza a reaccionar por instinto: llora o se calla, asegún… y así se la lleva algunos cuantos años, hasta que ha desarrollado su cerebrito lo suficiente como para actuar concientemente.

Por supuesto que durante ese tiempo, nosotras nos encontramos con un montón de problemas… enfrentamos muy sin agua va nuestros más grandes miedos, nuestras más profundas frustraciones, nuestros más ocultos y feos deseos de mandar todo al diablo y salir corriendo, porque tenemos un monstruo en nuestra contra, esa experiencia para la que (socialmente) estamos cada vez menos preparadas.

La maternidad (en el supuesto de aceptarla) nos toma por sorpresa, y de entrada sentimos que el mundo se nos viene encima; lo conocido hasta ese momento se hace pedazos ante nuestros ojos, la vida va a cambiar y no hay vuelta atrás. En muchos casos las mujeres padecen terriblemente su estado de gravidez: náuseas, agruras, insomnio, sueños vívidos, calambres, dolores de cabeza, cintura, senos; acidez, indigestión, hemorroides y el torrente hormonal con el que no estamos acostumbradas a lidiar… luego el parto, la lactancia, los desvelos, la familia, la pareja, los amigos que bombardean con un montón de consejos que se contraponen casi todos…

Y luego, con todo esto que desemboca en lo que algunos llaman Depresión Postparto, ¿cómo le hago para ver al bichejo ese como prioritario? ¿apegarme a él o dejar que se apegue a su madre?; levantarme cuantas veces tenga hambre?, ¿cambiar pañales, criar educar proteger guiar amar ? y seguir con mi vida; yo creo que para empezar, hay que reconciliarnos con nosotras mismas, dejar de luchar por volver a ser la que fuimos, aceptar que no va a volver; hacer un arduo trabajo de conciencia para aceptar la nueva vida que tenemos enfrente.

Sé que lo digo muy sencillo, que no es cuestión de decir “ya está, soy otra” y a seguir adelante, porque a final de cuentas hay veces en que ni nos enteramos de qué sucede realmente en nuestro interior… pero hago un llamado a la paz, a romper ese círculo vicioso en el que nos enfrascamos desde hace cientos de generaciones; en teoría, esto del la crianza con apego, a la larga, representa individuos seguros de sí mismos, que al ser amados son capaces de amar, que viven en un ambiente de tolerancia (que no permisividad) que los ayuda a enfrentarse al mundo de la manera más sana posible.

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1 comentario en “Crianza con apego, una forma de cambiar el mundo.”

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