Domingos taurinos

Manuel Rodríguez “Manolete” y Conchita Citrón “la Diosa rubia” del rejoneo.


En el toreo de a pie y de a caballo existen leyendas que ensombrecen la fiesta actual, no por algún negro trasfondo, sino por su grandeza. Como en un mano a mano, hablaré de dos de esas leyendas que, por su naturaleza, se contraponen en todos los sentidos: el matador Manuel Rodríguez, “Manolete” y Conchita Citrón, “la Diosa rubia” del rejoneo.

Comencemos con Conchita Citrón, como se haría en cualquier festejo taurino, los de a caballo por delante. Nació en Antofagasta, Chile, el 9 de agosto de 1922, aunque como taurina se le considera peruana, puesto que allí se formó.

En 1936, con apenas catorce años, Conchita hizo su debút en la Plaza de toros Acho (Lima, Perú) en un festival de beneficio. Como es de suponer, la noticia de que una mujer lidiaría a caballo, llenó de expectativas a la afición peruana, que le brindó una calurosa ovación al verla salir del ruedo.

A sus diez y seis años fue invitada por Chucho Solórzano a presentarse en nuestra capital, y en junio de 1939, la mejor rejoneadora de la historia, vino a consolidar la carrera que había iniciado en Lima. La Diosa rubia del rejoneo también probó suerte en el mundo de las letras, escribió, entre otros libros Recuerdos y ¿Por qué vuelven los toreros?, de éste último cito un fragmento que recoje José Alameda en el Seguro azar del toreo:

“La fiesta tiene sus raíces, como toda flor, en el lodo abandonado de miserias; pero éstas, dispuestas están para quienes miran hacia abajo, y en la vida hay que mirar hacia arriba. ¡Siempre hacia arriba!

Negar belleza por reconocer miseria sería negar el cielo por existir infierno. Y entonces… ¿a dónde está aquella hora de emoción? ¿Dónde aquel patio de cuadrillas? ¿Aquellos viajes? ¿Ese modo de vivir? ¿Para qué, Señor, las amapolas? ¿Por qué la primavera sin clarines?”

Y ahora, del mismo libro de Pepe Alameda, “Décima a Conchita Citrón”:

Por el ruedo del ensueño

te sueño toda de oro

y todo de negro el toro,

fundidos en un empeño

casi verdad, casi sueño.

Y me pregunto por qué

ni siquiera en sueños sé

cómo juntas, amazona,

la elegancia de Gaona

con la llama de José.

Conchita Citrón murió a los 86 años, en Lisboa, y con su muerte se cerró un capítulo revolucionario de la mujer en la fiesta de los toros, y seguirá siendo fuente de inspiración para aquellas que sueñan con convertirse en diosas del toreo.

Manuel Rodríguez “Manolete” nació en Córdoba, el 4 de junio de 1917; tomó la alternativa el 2 de julio de 1939 y la confirmó en octubre del mismo año, aunque en su debún (25 de mayo de 1937) compartió plaza con Silverio Pérez.

El monstruo de Córdoba se convirtió en un mito por sus formas de hacer el toreo, lo hacía de perfil, porque así se hace más lento y reposado el pase; con la muleta retrasada para darle la salida natural al toro, para torear a cuerpo limpio; y sin cargar la suerte, de perfil ; “se iba a los toros con rectitud y con la muleta en la mano izquierda”; se metía en los terrenos del toro hasta donde hiciera falta… decía Gregorio Corrochano.

Si algo más lo caracterizaba era su certeza en el volapié… y en su última faena se le vio morir matando, matar muriendo, porque al entrar a la suerte suprema, el miura Islero le sembró la semilla de la muerte, aunque en la enfermería se haya fumado un cigarro mientras aseguraba que no sentía la pierna… y sus últimas palabras, ya en el hospital, el 29 de agosto, fueron. “qué disgusto le voy a dar a mi madre, Don Luis, que no veo nada, no veo nada”…

También de El seguro azar del toreo, este soneto:

Manuel Rodríguez “Manolete”

Estás tan fijo ya, tan alejado,
que la mano del Greco no podría
dar más profundidad, más lejanía
a tu sombra de mártir expoliado.

Te veo ante tu Dios, el toro al lado,
en un ruedo sin límites, sin día,
a ti que eras una Epifanía
y hoy eres un estoque abandonado.

Bajo el hueso amarillo de la frente,
tus ojos ya sin ojos, sin deseo,
radiográfico, místico, ascendente,

fiel a ti mismo, de perfil te veo,
como ya te verás eternamente,
esqueleto inmutable del toreo

 

 

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1 thought on “Manuel Rodríguez “Manolete” y Conchita Citrón “la Diosa rubia” del rejoneo.”

  1. la entrega de %anuel 3odhriguez lo inmortalizo en el majestuoso sereno y elegante para dejar en cada pase la pulcritud de la comunion con el respetable el astado el paso doble y el clarin del tercio que engalana la fiesta en cada suerte ,la prudencia razonable de Manolo con la muerte lo acerco en Linares con,Islero de Trapio con un extrano del Miura precioso y bravo advertido por su sabia cuadrilla Manolo en un dia 29 de agosto confirmo en mente eterna la faena que nos partio el alma taurina ese dia con una herida abierta por cada lagrima del alma que evocara el arte y serenidad solemne ante la muerte que nos entrego- Manolo llamado carinosamente por su cuadrilla- Manolete para toda nuestra vida, llevando la tragedia de acercarse con tanta nobleza Manolete; asi escribe ydolorosamente Gregorio Corrochano generoso diafano y sincero para resaltar la incomparable devocion del (oreo que lo vio nacer crexer y morir sin quitarle la cara entre los dos pitones aun de perfil OLEEEEÉ!! MANOLO TE LLEVO EN EL ALMA SIEMPRE …….
    J lIENDO SEMINARIO
    LIMA.BSAS.MADRID .PARIS.LONDRES USA CHICAGO

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