Mónica Gameros, Israel Miranda y una colada: tres poemas para la vida.


Ayer por estar peleándome con la poesía, olvidé que era el día X… en las brazas tenía (y me dejé) un poema, de esos con los que uno expía el cuerpo. Como el miércoles se me fue en suspiros nauseabundos… y para que éste sea un jueves de los que relucen más que el sol, quiero compartir unos poemas que estos dos locos le dedican a Lisa, su hija; otro mío, que tal vez ya conocen, con un verso libre, suelto, como preámbulo:

1.- De Mónica Gameros, a quien le agradezco haber cobijado los primeros días de mi hija, con el llanto de la suya. Este poema viene en Estación fin del tiempo, publicado en 2008.

Mo0n & Lisa, en los ojos de la Luna

TICKET

Se abrió un botón de cielo ante mis ojos transformados en ventanales

tras ellos

observaba el huracán de la vida.

Fue entonces que entraste con la brisa de tu sonrisa

y el fulgor de la vía láctea en tu mirada

anunciabas el viaje infinito

en el que tu voz

lanzada al viento

es el boleto de retorno desde la orilla del fin del mundo,

de la calma del mar atrapado en una bahía artificial

intocable

inasible

una fantasía que se tornó realidad

al deslumbrarme con tu mirada nueva.

2.- Al Isra también le agradezco el cobijo, y este poema, porque es (junto con con Canto Besado) , uno de los poemas paternales que más me conmueven. Pertenece a Muro de Silencio, publicado en 2009.

LISA

Foto de Ketzalli Torres

Soy un escarabajo

con el extremo de un hilo amarrado

a una de mis patitas

y el otro anclado al más pequeño de tus sueños.

Giro a tu alrededor

como el sol gira alrededor del planeta,

únicamente para entibiarte,

para verme reflejado

en el cristal de tu sonrisa,

para resplandecer.

Soy un saltamontes

bailando en la palma de tu mano,

tocando el violín,

cantando las canciones de cuna que nunca escuché.

Salto a tu alrededor

como la lluvia salta alrededor de los campos,

únicamente para abrazarte,

para renacer

en el fulgor de tu mirada,

para florecer.

Soy un niño salvaje

cruzando la autopista

sobre una veloz bicicleta sin frenos.

Me cubres los ojos con tus manos y ríes.

Viajamos juntos,

como viajan juntos los corazones,

únicamente para amarse,

para crecer.

Ya no tengo miedo

de caer.

Soy un niño salvaje

corriendo con los brazos extendidos

cuesta abajo en un día soleado,

y tu eres la niña sobre mis hombros

(también) con los brazos extendidos

y la felicidad desplegada.

No tengas miedo de caer.

Caer es sólo

una forma de emprender el vuelo.

El Duende, hace poco más de un año.

3.- Killari es dulce y es fuerte como su nombre; mi hija suena a luz decantada sobre borrascas:

Amanecer Acolhua

En mi lecho palpita un verso…
latido incipiente,
palabra florida;
perla salada
de mar texcocano.

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One thought on “Mónica Gameros, Israel Miranda y una colada: tres poemas para la vida.

  1. Soy un saltamontes
    bailando en la palma de tu mano,
    tocando el violín…

    Soy un niño salvaje
    cruzando la autopista
    sobre una veloz bicicleta sin frenos.
    Me cubres los ojos con tus manos y ríes.
    Viajamos juntos…

    Qué bueno salió esto. Gracias.

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