Remedios caseros para bebés


Hoy recibí un mensaje muy lindo. Una mamá más grande que yo, me pidió que me acercara a su hijo, que recién es papá, para hablarle como mamá joven. En ese momento pensé que, además de él, tengo otros amigos, primos y amigos, que también se están estrenando en esto de la paternidad. Así que a algunos les fui a pegar en el muro los enlaces de diferentes entradas de este Jardín temático. ¿Por qué? Por solidaridad.

 En lo particular, muchas veces me he sentido ofuscada por tanto consejo que recibo, y me siento ofuscada porque se contradicen entre sí. He aprendido a discriminar, porque en algún momento decidí que lo mío, lo que mejor nos acomoda (aunque a veces cuesta más trabajo) es la crianza con apego, la disciplina con amor. Creo que he intentado no dar consejos, sino  compartir mi forma de percibir el mundo, para que aquellos que andan en esas de decidir, tengan la versión de alguien que lo intenta todos los días.

El tema que me llamó la atención hoy, en el grupo de las Mamás feizbukeras, fue sobre los remedios para disminuir o eliminar algunos síntomas en niños pequeñitos, bebés, para ser más específicos, porque parece lo mismo, pero no es igual. De entrada, recordé al pediatra de mi duende. Alguna vez le pregunté qué opinaba del té para los cólicos, o algún otro té… Me contestó que al hospital en donde trabaja llegan muchos niños intoxicados por remedios caseros. Lo que sucede es que el cuerpo de los bebés necesita mucho tiempo para adaptarse a los estímulos del exterior, necesita madurar…

Claro que a mi mamá no le gustó nada la idea de que le rechazara los remedios, pero yo intentaba entender las cosas para poder explicárselas. Otro dato que me pareció muy importante fue que los niños no son capaces de expresar claramente cómo se sienten después de ingerir lo que sea. Algunos me dirán que si conozco a mi hija, claro que notaré si el dichoso remedio le cayó mal… ¿pero qué tal que en vez de eso, el efecto fue que el sistema nervioso central se deprimió, y por eso creo que se siente mejor?

Por ejemplo, casi me atrevería decir que a todos nos dieron anís estrella para combatir los cólicos, pero ahora los médicos dicen que paraliza el intestino, y es por eso que el crío deja de sentir dolor, pero eso no significa que las cosas estén bien, muy por el contrario. También es seguro que a muchísimos nos dieron té de bugambilia con limón y miel, y aquí seguimos. Hasta donde sé (insisto en el caso de bebés) la miel causa alergias, y los ácidos del limón (o cualquier otro cítrico, pues) son muy agresivos para su pancita. El huevo con el que nos alimentaron desde muy temprana edad, ahora es un factor común de alergias.

Obviamente yo no soy médico, y tal vez estoy hablando muy a la ligera, pero… podría ser. También es importante hacernos conscientes de que los tiempos cambian, que lo que nos sirvió a nosotras, tal vez no le sirva a nuestros hijos. Lo digo, por ejemplo, en el sentido del medio ambiente. Es cierto que gracias a las campañas de vacunación, se han erradicado muchísimas enfermedades, y por eso es que el cuerpo (que tiene como una de sus funciones naturales defenderse) genera alergias, porque “necesita combatir” lo que sea, para mantener su equilibrio.

Ahora bien, tal vez se pregunten cómo es que en las comunidades indígenas los niños sobreviven sin medicamentos. Pues… supongo que debe influir el mismo ambiente. Enrique (mi ginecólogo), me explicaba que, por ejemplo, esta onda de promover el ácido fólico antes y durante el embarazo, se debe a que (para empezar) en las ciudades el aire es distinto, el agua, la alimentación, el ritmo de vida, todo es distinto… en realidad sólo puede evitarse la espina bífida antes y durante el primer trimestre del embarazo.

No digo, ni de lejos, que estoy en contra de los remedios tradicionales, muy por el contrario: me gusta escuchar a mi cuerpo, tratar de entenderlo; cuando se enferma, lo dejo fluir, dejo que hable. Y ya cuando me siento de plano mal, o tengo algo importante que hacer, me tomo algún té, o extracto, o comprimido de yerbajos súper efectivos. La madre naturaleza es sabia y bondadosa.

Pero cuando se trata de mi hija, las cosas parecen cambiar, todo aquello de lo que estoy convencida, se derrumba; es terrible verla decaída, con temperatura o cualquier cosa; puesto que es muy sana, con los dedos de una mano cuento las veces que se ha enfermado, y sin ánimos de exagerar, yo creo que me sobran dedos. Tal vez por eso me cuesta tanto trabajo aceptar que debo ser paciente, que debo dejar que evolucione, ser fuerte para no ceder ante mis ganas enormes de verla sonriendo, como todos los días.

Hay otras cosas, independientemente de los remedios, que en algunos casos hacen daño, y nuestras madres nos lo dicen, pero las ignoramos por creerlas anticuadas, pasadas de moda, o por el simple hecho de (con todo y que ya somos padres) seguirles llevando la contraria. De eso, prometo ponerme a escribir nomás que terminen mis exámenes finales.

Ahora bien, a final de cuentas, cada quien conoce su historia, decide qué sí y qué no. En fin… ahora sí espero sus comentarios, porque es un tema que me preocupa un poco, y me gustaría saber qué opinan al respecto de cómo están cambiando las cosas y cómo influyen en nuestro cuerpo.

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3 thoughts on “Remedios caseros para bebés

  1. Ciertamente los remedios caseros son parte de la cultura de nuestras abuelas y algunas de nuestras madres. La única razón para estar en contra de ellos es el daño potencial que pueden producir en los pequeños seres humanos que estamos cuidando. Y como no hay manera de predecir sus efectos ni de medirlos y en muchas ocasiones ni de revertirlos yo, en lo particular, prefiero que las madres se abstengan de usarlos.

    Cierto es que las abuelas increpan: “Pero si yo se lo daba a mis hijos y mire, ahora tengo nietos, no les pasó nada”, pero cierto es, también, que los remedios, las hierbas -y yerberos- y los niños no son los mismos que hace 30, 40 ó 50 años.

    Buena entrada, Ketz. A sus órdenes, como siempre.

    bruno.martinezleo@gmail.com

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