¿Cómo educar a los hijos?


Según el DRAE, la moral es lo “perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia”; es el conjunto de normas que rigen el comportamiento humano de acuerdo con la sociedad en la que vive y consigo mismo. Y aquí de entrada, saltan dos preguntas simples: ¿qué es bueno?, ¿qué es malo? Si recurrimos nuevamente al diccionario, la bondad es la “inclinación natural a hacer el bien“, la maldad, obviamente, es su antónimo.

De la Moral, se desprenden conceptos como valores, deber, sana convivencia, entre otros. Ahora me detengo un poco en los valores, que nada tienen que ver con la religión, ni con la clase social, el género o la edad; son aquellas normas de conducta que nos ayudan a tener una convivencia saludable. Claro que sus definiciones y escala, son de lo más controversial; nos sorprende muchísimo el mundo que vivimos, pero promovemos conductas que a la larga, seguro contribuirán a lo que no nos gusta de este mundo.

Hemos escuchado hablar de respeto, libertad, amor, solidaridad, justicia,  honestidad, tolerancia, bondad, sensibilidad, compromiso, veracidad, pero la verdad es que al parecer “esas cosas” nomás se encuentran en los diccionarios, y si no ¿alguien podría explicarme por qué la gente se mata, por qué las madres golpean a sus hijos hasta el cansancio, por qué las parejas amanecen un domingo a los gritos, por qué no sabemos perdonar?

 ¿Ejemplo? Qué pasa si en la escuela alguien molesta a nuestro pequeño ¿cuál es nuestro consejo? La mayoría de las veces he escuchado a mamás decir: a) defiéndete, b) no te dejes, c) pégale, d) dile algo feo. Sólo una vez leí a una decir “dile a tu hijo que le diga al niño: no voy a permitir que me trates así” y que luego se vaya. Y creo que las que estábamos en la conversación estuvimos de acuerdo, darle a nuestro hijo el poder de hacerse respetar sin necesidad de más violencia.

Lo peor del caso es que muchas veces no nos enteramos del daño que nos estamos haciendo como sociedad. ¿Otro ejemplo? No permito que mi hijo me pegue, pero claro que puede patear al perro, o darle un manazo porque “no sabe, es un niño”; lo mismo pasa cuando el vecino nos tiene hasta la madre y despotricamos enfrente de nuestros hijos, porque “están chiquitos, no entienden”. Seguramente estoy poniendo el peor de nuestros escenarios, o conocemos a alguna vecina, prima, amigo, que eso le pasa con sus críos.

A mí me preocupa un poco pensar en el mañana. Nosotros, los adultos, somos cada vez más intolerantes, explotamos a la menor provocación, y como la mejor defenza es el ataque, se nos va la vida atacando al de al lado. Desde que escuché a Laura Gutman decir que Nadie pide lo que no necesita, he insistido al mismo tiempo nadie puede dar lo que no tiene. Si nosotros no estamos en paz, nuestra casa será un campo de batalla más; si nosotos no nos amamos, no podemos amar a nuestra familia; si nosotros nos exigimos todo el tiempo, más de lo que podemos, se nos irán los días en exigirle a nuestros hijos más allá de sus fuerzas.

Aquí les dejo un video crudo, rudo, pa’ reflexionar un rato…

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