Consejos para mamás feizbukeras

González vs Estivill: Round 1


¿A qué les suena el título de esta entrada? ¡Claro! Me refiero a Carlos González y a Eduard Estivill… obvio: no precisamente a ellos, sino a sus libros Bésame mucho y Duérmete niño.

Esto de la crianza con apego me genera emociones tan diversas que se me acaban los dedos de las manos; emociones que van de lo positivo a lo negativo pasando por lo ambiguo, ja ja. Lo cierto, lo cierto, es que hablo mucho de ella, intento entenderla y practicarla a toda costa, pero tengo muy claritas varias cosas: a) no estamos solas, b) yo no fui cirada con apego ¡ja!, así que obviamente no puedo pretender creer que lo hago a la perfección 😀

El motivo de mi congoja, esta vez, es el sueño… tanto el del duende como el mío, porque el del papá es de acero, jajajajajaja. Killari tiene 26 meses y todavía se despierta en la noche, y todavía pide su refil (o sea, no le basta con un biberón). Por supuesto que eso genera controversias varias. Dese: “¿cómo que todavía se despierta y pide más leche?” hasta el “no puedes permitir que te manipule de esa forma, te vas a volver loca y le estás haciendo mucho daño”… es evidente el origen de la controversia, ¿no? Pa “pelear” se necesitan dos, y ante esos comentarios yo soy esa segunda que está convencida de lo que hace y hasta se imagina terribles consecuencias que estoy dispuesta a afrontar, aunque me queje en 1 año o 20.

Seguramente me quejaré, pero no creo arrepentirme. Así que no quito el dedo del renglón.

Este semestre tomaré Metodología crítica, materia que ofrece las herramientas para aprender a leer (como profesionales, claro) y pretendo utilizarla para ofrecerles una crítica no sólo sobre estos dos libros, sino que habré de incluir también Dormir sin lágrimas. Dejarle llorar no es la solución, de Rosa Jové. No comienzo ahora porque aún no leo Duérmete niño. Cómo solucionar el problema del insomnio infantil.

Para estos momentos me encuentro en el cuadrante uno: Producción del escenario didáctico (y justo ahora necesito dejar salir una sonoooora carcajada, porque no he podido evitar el recuerdo de las famosas Jornadas de Actualización Académica). A mis chamacos les debo explicar de qué se trata la Activación de conocimientos previos: ¿Qué sabemos del tema? ¿A qué nos suena? ¿Qué nos imaginamos o qué esperamos?

Primero pongo sobre la mesa el conocimiento empírico: a mí me dejaron llorar en varias ocasiones por muy diversos motivos; eso fue decisivo (“cuando tengas un hijo haces lo que quieras con él”, me decían mis papás… y yo solía pensar para mis adentros: si algún día lo tengo, haré las cosas distintas, eso es seguro, aunque termine cometiendo los mismos errores). A los pocos días de haber nacido mi hija, esta con la que podré hacer lo que quiera, mi mamá me dijo (con toda la buena intención y el tono más dulce que tiene guardado en el corazón): “déjala que llore, tiene que aprender que no puede tener lo que se le ocurra cuando se le antoje”. Como buena mamá primeriza OBEDECÍ a mamá: dejé a Killari en su moisés y me senté en nuestra todavía cama individual. La escuché llorar, cada vez más fuerte durante dos minutos y me uní al llanto (yo muy silenciosa, claro). Ella gritaba con más enjundia, mi mamá se paró y me dijo que le iba a servir para hacer pulmones.

Pasaron otros dos minutos y agarré a mi chiquilla. La abracé con fuerza. Me enjugué el rostro con su empapada carita. El duende respiró profundo y se apagó el llanto. Por supuesto que le ofrecí disculpas porque sentí que (yo) lo necesitaba. Escuché los pasos de mi mamá en las escaleras. Se acercaba muy firme y en cuanto me vio le cambió la cara. Creía que la niña había dejado de llorar porque aprendió muy rápido. “¿Y ahora qué te pasó?” No puedo, mamá -le dije- va a llorar mucho cuando tenga que llorar, ahora no tiene que aprender nada, yo no quiero enseñárselo. Lo que quiero que sepa es que mientras tenga madre encontrará consuelo. Entonces me abrazó en silencio y me limpió las lágrimas.

Todavía no conocía ni a Laura Gutman ni a Carlos González, ni la crianza con apego ni nada de esto en lo que me he ido internando con la misma pasión que en otros tópicos de mi vida. Sólo tenía una rabiosa necesidad de amar incondicionalmente y recibir ese amor incondicional que veía en la cría.

Todos los días me convenzo de que voy por buen camino, y he logrado convencer, no sin reticencias, a quienes nos acompañan. Esto del sueño es uno de los temas más escabrosos. Sigo convencida de que dejarlos llorar no es el remedio, y me he comprado la idea de que tiene consecuencias “serias”. Por eso me daré a la tarea de concederle el beneficio de la duda a Estivill, así que en cuanto termine con la lectura de su libro, vendré otra vez para compartir si sigo montada en mi macho, y por qué, o si he cambiado de opinión.

Anuncios

1 thought on “González vs Estivill: Round 1”

  1. No creo que cambies de opinion, pero sirve mucho para mantrner una linea de informacion que va mas alla de “lo que dice la gente en la red”. como todo metodo, esta al servicio de una teoria, y en estr caso son francamente teorias antagonicas, pero no sobre el sueno, sino sobre la crianza… y por lo tanto sobre la vida. Estos tres autores conviven juntos en mi biblioteca para recordarme como mama y como psicologa que existen muchos puntos de vista sobre la crianza y que nunca es tarde para migrar de un punto de vista cerrado a uno mas amoroso y empatico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s