La amenaza de la vida que cambia.


Jacarandá (del guaraní "fragante")

“Repite un acto y tendrás un hábito,

repite un hábito y tendrás una costumbre,

repite una  costumbre  y  tendrás un carácter,

repite un  carácter  y  tendrás un destino” (¹)

Sivananda

A veces la vida se toma demasiado tiempo para acomodarse, para seguir un cauce; a veces uno termina inmerso en cierta inercia que no da mucho chance de nada. Cuando miro las jararandas no puedo evitar sentirme nostálgica, tremendamente nostálgica. Y es que azul violeta es un color particularmente melancólico; debe ser algo relacionado con su “debilidad” (ja, qué arbitraria que soy, lo sé, en realidad quería decir equilibrio entre el corazón y la razón)… El azul y el rojo se unieron para darle color a lo sagrado y justo ahora en mi cabeza comienza a hacerse una olorosa maraña en donde las lenguas, las emociones y los signos se están mezclando… Jacarandá: voz guaraní para lo “fragante”, y basta pasar por debajo de uno de estos árboles que llueven en flor para quedar empapado de miel.

Se supone que el azul violeta representa transformación espiritual, sabiduría, creatividad, independencia, dignidad, serenidad, cambio y transmutación. Tal vez sea todo ese cambio lo que me hace sentir melancolía. Hoy en día los jacarandás que me acompañan son los de Ciudad Universitaria… ayer los vi como nunca a lo largo de Insurgentes, pero cuando era pequeña había uno casi frente a la ventana de mi habitación. Pero… regresando a los de CU: ellos me recuerdan lo cíclica que es mi vida, lo por sorpresa que suele tomarme.

Hoy hace tres años publiqué un álbum en Picasa (Jacarandas); sus imágenes me remueven el sentimiento. Caminaba yo profundamente triste, se lo atribuía al temor del dentista… iba hacia la Facultad de Odontología porque era inevitable. Recuerdo que iba feliz por un lado pero enojada por otro y no lo entendía… lloraba como las jacarandas cuando el viento las zarandea y no sabía por qué… ahora es muy claro: se gestaba en mí la vida.

Hacía un mes que entre asueto y enfermedad no iba a la Facultad; ayer me regaló un hermoso paisaje a lo largo de la más larga avenida del mundo. Es hermoso sentir que viene de frente un cambio (aunque sea de color) en mi vida. De momento, la siguiente estación es retomar mi Sadhana, reconstruir mi altar y practicar otra vez Bhakti Yoga.


(¹) Esta frase se la escuché a La Dama de Hierro y me recordó momentos hermosos.

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