Letras Hispánicas

El colibrí de Pablo Neruda


Hace ocho años, el poeta chileno habría cumplido cien. Pablo Neruda nació en Parral en 1904. Para celebrar su natalicio, vengo a dejar aquí un ramillete de colibríes, sus colibríes.

Del Canto general:
El colibrí guardó las chispas originales del relámpago y sus minúsculas hogueras ardían en el aire inmóvil
mientras las plumas escarlata de los colibríes eléctricos vuelan y fulguran sobre los pobres muertos de la selva.

Y de sus Nuevas Odas Elementales

Oda al picaflor

Al colibrí,
volante
chispa de agua,
incandescente gota
de fuego
americano,
resumen
encendido
de la selva,
arco iris
de precisión
celeste:
al
picaflor
un arco,
un
hilo
de oro,
una fogata
verde!
Oh
mínimo
relámpago
viviente,
cuando
se sostiene
en el aire
tu
estructura
de polen,
pluma
o brasa,
te pregunto,
qué cosa eres,
en dónde
te originas?
Tal vez en la edad ciega
del diluvio,
en el lodo
de la fertilidad,
cuando
la rosa
se congeló en un puño de antracita

cada uno en

su secreta
galería,
tal vez entonces
del reptil
herido
rodó un fragmento,
un átomo
de oro,
la última
escama cósmica, una
gota
del incendio terrestre
y voló
suspendiendo tu hermosura,
tu iridiscente
y rápido zafiro.
Duermes
en una nuez,
cabes en una
minúscula corola,
flecha,
designio,
escudo,
vibración
de la miel, rayo del polen,
eres
tan valeroso
que el halcón
con su negra emplumadura
no te amedrenta:
giras
como luz en la luz,
aire en el aire,
y entras
volando
en el estuche húmedo
de una flor temblorosa
sin miedo
de que su miel nupcial te decapite.
Del escarlata al oro espolvoreado,
al amarillo que arde,
a la rara
esmeralda cenicienta,
al terciopelo anaranjado y negro
de tu tornasolado corselete,
hasta el dibujo
que como
espina de ámbar
te comienza,
pequeño ser supremo,
23
eres milagro,
y ardes
desde
California caliente
hasta el silbido
del viento amargo de la Patagonia.
Semilla del sol
eres,
fuego
emplumado,
minúscula
bandera
voladora,
pétalo de los pueblos que callaron,
sílaba
de la sangre enterrada,
penacho
del antiguo
corazón
sumergido.

De El vuelo: Vuelan en un cristal los colibríes / conmoviendo esmeraldas encendidas.

Picaflor I


Se escapó el fuego y fue llevado
por un movimiento de oro
que lo mantuvo suspendido,
fugaz, inmóvil, tembloroso: 
vibración erectil, metal:
pétalo de los meteoros.
Siguió volando sin volar
concentrando el sol diminuto
en helicóptero de miel,
en sílaba de la esmeralda
que de flor a flor disemina
la identidad del arcoiris.
Al sol sacude el tornasol
la suntuaria seda suntuosa
de las dos alas invisibles
y el más minúsculo relámpago
arde en su pura incandescencia,
estático y vertiginoso. 

El Picaflor II

El colibrí de siete luces,
el picaflor de siete flores,
busca un dedal donde vivir:
son desgraciados sus amores
sin una casa donde ir
lejos del mundo y de las flores.

Es ilegal su amor, señor,
vuelva otro día y a otra hora:
debe casarse el picaflor
para vivir con picaflora:
yo no le alquilo este dedal
para este tráfico ilegal.

El picaflor se fue por fin
con sus amores al jardín
y allí llegó un gato feroz
a devorarlos a los dos:
el picaflor de siete flores,
la picaflora de colores:
se los comió el gato infernal
pero su muerte fue legal.

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2 comentarios en “El colibrí de Pablo Neruda”

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