Letras Hispánicas

Análisis Narratológico de “El rayo de luna”.



1.- En “El rayo de luna“, de Gustavo Adolfo Bécquer (1862), puede establecerse el siguiente modelo actancial:

Destinador

Padre prior

Objeto

La mujer

Destinatario

Manrique

Ayudante

portero / escudero

Sujeto

Manrique

Oponente

realidad / razón

 2.- El primer nudo de este relato, se encuentra hacia el final del segundo apartado: ” -¡Una mujer desconocida!… ¡En este sitio!…, ¡a estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco -exclamó Manrique; y se lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta.”, el siguiente, al inicio del apartado tres: ” -¡Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una sombra! -dijo, y se precipitó en su busca, separando con las manos las redes de hiedra que se extendían como un tapiz de unos en otros álamos.”

La primera prolepsis se presenta en el apartado cuatro, al final: “Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de don Alonso de Valdcuellos desengañó al iluso Manrique. La segunda, al inicio del siete: “Habían pasado algunos años. Manrique sentado en un sitial junto a la alta chimenea gótica de su castillo…”

3.- La cronología de la historia es lineal, no hay ninguna analepsis evidente, más bien el narrador habla en retrospectiva, y el tiempo verbal predominante es el copretérito, que se alterna con algunos presentes cuando la voz narrativa es la del propio Manrique.

En cuanto a la temporalidad, podemos establecerla como momentánea imperfectible, cuyo aspecto es superior y cerrado. El modo podría ser tanto efectivo, como hipotético.

4.- La focalización del narrador omnisciente es externa e intervencionista, y podría haber presente un distanciamiento positivo, es, también, contemplativo.

5.- La focalización de Manrique es interna, de participación máxima, en tanto que  autodiegética.

6.- Al haber dos tipos de narrador, es necesaria la alternancia entre la primera y la tercera persona, que le brinda al heterodiegético un distanciamiento del homodiegético, para facilitar la perspectiva interna del protagonista.

7.- En este relato podemos identificar dos niveles narrativos, el primero es puramente extradiegético; el autor se plantea como  narrador, y advierte al lector sobre el carácter del relato, recurriendo a un juego de palabras: esta puede ser una historia que parece un cuento, o un cuento que parece historia. El segundo nivel es intradiegético, en el momento en que el joven Manrique toma la voz narrativa a modo de soliloquio o diálogo directo.

8.- Los espacios en los que se desarrolla la historia pueden ser uno o varios:

Soria, lugar en donde se encuentran tanto la ermita de San Saturio, el castillo de Manrique, y el caserón de piedra hasta donde persigue a la misteriosa mujer.

 9.- En el relato, hay un claro uso estético del lenguaje, el texto está inundado de frases profundamente literarias, que lo dotan de un carácter onírico y poético: “Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes”, se encuentran algunas comparaciones: “espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro”, “ella es alta y esbelta como esos ángeles de las portadas de nuestras basílicas”, “su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los álamos”; alguna personificación sinestésica: “y el viento suspiraba con un rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles”; preguntas retóricas: “¿Cómo será su hermosura?… ¿Cómo será su amor?” y metáforas: “si es verdad que en ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes, ¡qué mujeres tan hermosas serán las mujeres de esas regiones luminosas!”

Por otro lado, a mi parecer, el rayo de luna es el símbolo del ideal femenino de Bécquer, propuesto por el prior de la Peña, cuando le dice a Manrique que en la luna habitan.

El nivel de la interpretación dialéctica hay una oposición entre la búsqueda racional del narrador heterodiegético por hacer comprensible el relato, y la narración intradiegética de la búsqueda de dicho ideal. El narrador omnisciente se propone descifrar la verdad de los hechos, y se reafirma al final de la leyenda: “Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía así. a mí, por el contrario, se me figuraba que lo que había hecho era recuperar el juicio”. Por otro lado, la búsqueda de Manrique giraba en torno a la mujer, y termina con un aparente desencanto: “mentira todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un rayo de luna.

Por otro lado, la interpretación sociológica, el noble no coincide con el estereotipo y por lo tanto aparece como rebelde. Cuando lo que se esperaba de él era que buscara a una mujer para ser feliz, o tomara las armas para alcanzar la gloria, para él la gloria era un rayo de luna, el amor era un rayo de luna.

En cuanto a la interpretación psicológica, podría afirmarse que la leyenda plantea la constante necesidad del hombre de manejar o percibir el entorno a su antojo, para hacerlo un lugar de confort, que se reafirma con la interpretación dialéctica, el desengaño.

Bibliografía

Bécquer, Gustavo Adolfo. Rimas y Leyendas. España: Editorial Alba, 1998.

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