Prosa, de Federico García Lorca. El cante jondo (2/8)**


cante hondo«Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado “cante jondo”»

            En «El cante jondo» o «Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado “cante jondo”», conferencia leída en el Centro Artístico de Granada el 19 de febrero de 1922, ya entablada la amistad con Manuel de Falla,  García Lorca establece la necesidad de conservar y dignificar el cante “tanto por la melodía como por los poemas” como “una de las creaciones artísticas populares más fuertes del mundo”; pone de manifiesto las características primordiales que dan forma al «cante jondo», la «siguiriya» gitana, ese “cauterio que quema el corazón, la garganta y los labios de los que la dicen”; tres hechos históricos son los que influyen en éste: “La adopción por la iglesia, la invasión sarracena y la llegada a España de numerosas bandas de gitanos”; además de elementos esenciales como el inarmonismo. El autor explica que con su llegada a Andalucía, los gitanos “unieron viejísimos elementos nativos con el viejísimo que ellos traían y dieron las definitivas formas a lo que hoy llamamos «cante jondo» […] cantos de nuestra alma, cauces líricos por donde se escapan todos los dolores”(Lorca, 13).

            Al enunciar estas características, el autor expone las diferencias entre quienes encuentran en las rústicas raíces los motivos para la creación, y quienes huyen o reniegan de los orígenes primitivos de la cultura; Rusia, por ejemplo, “ardía en el amor a lo popular, única fuente de todo arte verdadero”, mientras que  en “España, país casi único de tradiciones y bellezas populares, era cosa ya de baja estofa la guitarra y el «cante jondo»”. Encuentra en Debussy a un “argonauta lírico, descubridor del nuevo mundo musical”, un joven con “el alma abierta a los cuatro vientos”, quien andado el tiempo habría de definir las nuevas teorías, en donde flotarían “como en un sueño perfumes y rasgos de Andalucía”.

García Lorca explica de forma clara la trascendencia que tiene el «cante jondo» lo certero del nombre, ese canto que “es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos y todos los mares que rodean el mundo, mucho más hondo que el corazón actual que lo crea y la voz que lo canta, porque es casi infinito” (Lorca, 18). El cante es maravilloso no sólo por la esencia melódica, sino por la lírica: “las más íntimas gradaciones del Dolor y la Pena, puestas al servicio de la expresión más pura y exacta, laten en los tercetos y cuartetos de la «siguiriya» y sus derivados”, y esto es puramente estilo, ambiente y emoción andaluza; se trata de un cancionero anónimo, extraño y maravilloso, poblado de metáforas que se adueñan del corazón.

No importa el origen de estos versos, ya venga el cante del corazón de la sierra, o del naranjal sevillano, o de las costas mediterráneas, tienen un fondo común: Amor y Muerte de un pueblo triste y estático que todo lo resuelve con un arrebato fúnebre. En el resto de España puede encontrarse cierto equilibrio de sentimientos, una ponderación lírica de humildes estados anímicos y sentimientos ingenuos, pero estos son por completo ausentes en el andaluz.

Para el cante hay sólo un escenario posible: la noche. “Una noche ancha y profundamente estrellada”; el cante se concentra en sí mismo, carece de paisaje;, es un canto popular que no permite autor; entre éste y el de imitación hay la misma diferencia “que hay ente una rosa de papel y otra natural”, pues entre “los poetas que hacen cantares populares enturbian las claras linfas del verdadero

Poema-del-cante-jondo2corazón, y ¡cómo se nota en las coplas el ritmo seguro y feo del hombre que sabe gramáticas!”. La mujer es centro y fin de los poemas, “la mujer en el «cante jondo» se llama Pena”, ésta se hace carne, toma forma humana, “es una mujer morena que quiere cazar pájaros con redes de viento”; el andaluz se entrega a la naturaleza y tiene la certeza de ser escuchado. La «siguiriya» gitana es el poema de las lágrimas, incomparablemente tierno y delicado, su  irresistible melancolía produce un llanto que limpia el espíritu.

Esta necesidad de aclarar «cante jondo» es la el eslabón que engarza tradición y porvenir, “joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía”.

García Lorca habla del cante jondo con metáforas: “del camino que sube a las cumbres donde las nubes sueñan; es tan verdadera la visión de la niebla que asciende de los abismos confundiendo a las rocas humedecidas en infinitos tonos de gris, que llega uno a olvidarse del pobre pastor”; “Se esconden los versos detrás del velo impenetrable y se duermen en espera del Edipo que vendrá a descifrarlos para despertar y volver al silencio”; “El andaluz o grita a las estrellas o besa el polvo rojizo de sus caminos”; “el «cante jondo» canta como un ruiseñor sin ojos, cnata ciego y por eso tanto sus textos como sus melodías antiquísimas tienen su mejor escenario en la noche…, en la noche azul de nuestro campo”


Años después, el poeta, invitado por el comité de Cooperación Intelectual “explanó «Arquitectura del cante jondo»”, en donde establece las diferencias entre el cante jondo y el flamenco; una vez más explica la presencia del gitano andaluz, la pureza, superioridad, justeza de valores y la inspiración de la siguriya, elaborados ya con profundidad en «Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado “cante jondo”».


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