Sobre la tolerancia y la diversidad, apunte 1


Las plumas de la serpiente, Mardonio Carballo (regalo de Alfonso Origel)
Las plumas de la serpiente, Mardonio Carballo (regalo de Alfonso Origel)

Sobre la tolerancia y la diversidad hoy se me agolparon muchas inquietudes, inconformidades. Estas divergencias surgieron en el movimiento, la lectura de Las plumas de la serpiente. Mardonio Carballo “es una serpiente, un hombre-animal sagaz, inteligente, orgulloso de su piel y de su lengua”¹, su lengua bífida canta flores en dos idiomas y sacude la conciencia, con una dulzura, con una claridad desconcertante.

Con sus “Postales de discriminación”, Mardonio despoja al corazón de su ceguera y retumban en la memoria las más simplonas conversaciones de cualquier familia mexicana. Y es que algunas de estas postales saben a chiste, pero otras las traemos en el tuétano y las creemos en serio: “II  Hay que mejorar la raza.”

Retomo la tolerancia y la diversidad, porque en esas ansias de mejorar la raza, terminamos por no aceptar al otro, al que se ve distinto, al que piensa distinto, al que siente distinto. Por un lado viene la incomodidad del pueblo mancillado, ese niño al que nadie carga para que no se embracile, ese que debe llorar hasta el hartazgo nomás para aprender que a esta vida se viene a sufrir, a no ser escuchado, a hacer unos pulmones que luego no sirven para nada.

Por otro lado, la diversidad discriminada no solamente en la raigambre crudamente indígena, sino en el “entre nosotros” que somos “el resto”… “las plumas de la serpiente somos todos”, dice Mardonio, y después de leerlo uno puede aceptar la sentencia con la claridad del arrollo que se extingue en el bosque. Sin embargo, Las plumas de la serpiente merecen entrada aparte, aunque me sirvan de pretexto últimamente para todo.

Yo me sacudo después del terremoto y volteo a la mercería. Botones. para muestra bastan botones y entonces de despliega el muestrarios (con su back up de justificaciones); dejen ustedes el color de piel, la lengua, el credo: la vida. ¿Interrupción del embarazo? ¿Parto o cesárea? ¿Maternidad? ¿Crianza? ¿Maltrato animal? De pronto me sorprende lo obvio. ¿Cómo es que le hace la gente (me incluyo) para no darse cuenta, para no aceptar la otredad.

Esas afirmaciones tajantes que nos incluyen absolutamente a todos, o las que te dan sólo dos opciones (eres blanco o negro) resultan, por lo menos, apabullantes. Por ejemplo, decir “como todas esas mujeres güevonas que eligieron una cesárea…” califica como tal a quienes eligieron una cesárea como quien elige mantenerse viva y mantener la vida. En momentos como ese, cuando surgen situaciones de ese tipo sí, uno tiene que estar de un lado o del otro aun cuando no hay necesidad; uno bien podría pendular entre un extremo y otro según los contextos… lo que creo que uno no debe hacer es decidir con la panza echa nudos, con el dolor de las consecuencias, desde la frustración del “así fue, así tuvo qué ser”.

Por otro lado, vienen los comentarios sobre el maltrato animal, casi siempre termino peleando con algunos animalistas. Sucede que me jalan de las greñas cuando me dicen cosas como “Cuando un niño va a una plaza de toros que ve? Un asesinato, sufrimiento, se vuelve frío, Con el tiempo el dolor humano, no le importe”… y eso me molesta, porque fui niña y no vi asesinatos, ni me volví fría, ni el dolor humano ha dejado de importarme. No puedo evitar interrumpir esas conversaciones y preguntar “oye, ¿y la empresa que produce tu labial, o el champú con el que te bañaste, o el jabón que usaste, ¿ninguna de ellas utilizó animalitos para experimentar? Bueno, bueno, bueno… dime si esa costillita asada es de gluten, o ¿de dónde demonios sacas los huevitos para hacer tus deliciosos pasteles? Y apoco el atún que te estás tragando tiene alguna modificación como para no sufrir asfixia.

Es que me enojo, la neta, me enojo… me tachan de violenta por gustar de la fiesta brava, de incongruente por predicar la crianza con apego y llevar a mi hija a la plaza. Pero hay personas a las que les ofende incluso cuando se le pregunta (después de ese tipo de argumentos) si es, por lo menos, vegetariana, porque regularmente no lo es y por supuesto que no les parece terrible lo que en realidad sufren esos animales que nos comemos: las gallinas en las granjas, produciendo huevos las 24 horas, las reces en los rastros, los peces… la cosa es que eso no divierte a nadie, “nos mantiene vivos, tiene una finalidad”… eso, que el fin justifica los medios, qué más da.


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