Calentamiento global. Tala de árboles. Hachazos en el corazón.


Área verde
Área verde

Hoy que llegó la primavera encontró uno de sus jardines mutilado. A un lado de la casa que habito hay un área común; de  hecho, por ese motivo fue que mis padres eligieron este lugar para salir de la ciudad que tan mal me trataba hace 17 años. Entonces, esa tierra era árida como casi toda la del valle en tiempo de secas. Después de muchos años de esfuerzo se convirtió en un espacio lleno de vida en el que se me han quedado muchos recuerdos… sobre su pasto me eché muchas noches a llorar mi adolescencia, a mirar las estrellas, de su tierra se nutrieron los duraznos más sabrosos que comí mientras esperaba al duende y de su rocío hemos rescatado muchos caracoles para darle alegría a mi chiquilla.

De mi madre aprendí que la naturaleza no tiene quien la defienda; de mi madre aprendí que por el verde se arriesga la cara… así que esta tristeza que siento también es suya; abrir la puerta y mirar hacia afuera me provoca una profunda nostalgia, un terrible sentimiento de impotencia. Ayer mataron trece cedros blancos, un aguacate y un nopal. Eso deja sin casa a lo que viene. Cuando caía el sol, desde la sala vi a los pajarillos pelearse por ocupar el único cedro que queda y me puse a llorar.

Talar árboles es un delito… ser pendejo también debería tipificarse. Hace unas semanas se convocó a una junta vecinal sin previo aviso, en ella se tomaron decisiones que pintaban para mejorar el lugar en el que vivimos: mantener a los perros dentro de sus casas para que no salgan a cagarse en las de los vecinos, solicitar a Obras públicas pavimentar las calles, reparar las puertas de acceso, subir el sueldo mensual del encargado de mantenimiento y rehabilitar las áreas verdes. Firmé de conformidad en cuanto pude, por supuesto que deseo un lugar más limpio, más seguro, más bello.

Entonces, echaron manos a la obra… podaron a la mitad la barda de pino limón de la entrada y se ve pelona pero con agua la arma; luego se siguieron con la que ahora me duele; comenzaron por cortar el pasto y sacar los cedros secos (gracias a un vecino hdp que los regó con ácidos hace algunos años)… hasta ahí todo bien. Luego cortaron el nopal y cuando pedí que cortaran unas ramas que caen sobre los autos, me dijo el encargado que en realidad “cortarían todo”. Fui a preguntar a las encargadas de dar la cara (dentro del lugar) por los asistentes a junta: “¿Te acuerdas que se va a rehabilitar? no, no vamos a cortarlos todos, algunos, los secos. Sí, conocemos las leyes, iremos a la presidencia” Recuerdo haber dicho con todas sus letras: Antes de cortar lo que sea, necesitan ir a protección civil para que se haga una valoración e indiquen qué sí se puede hacer y qué no.

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El 19 de marzo, aniversario luctuoso de Jaime Sabines, me recibió con hachazos en el corazón. El miedo y la impotencia me tuvieron como león enjaulado un rato. Llamé a mis padres como para pedir permiso, como para agarrar valor, y me fui a la presidencia para pedir ayuda. De regreso me acompañaron dos elementos de Protección civil, y dijeron que los árboles no debieron cortarse, que necesitaban mantenimiento… y las vecinas alegando que si la fauna nociva, que si lo inseguro del “muladar” y a mí que me lleva la chingada, porque los árboles están muertos, porque tanto pinche esfuerzo está en la basura sólo por sus pinches ganas de “embellecer el lugar”. El daño está hecho, no se puede remediar. Porque no me queda más que hacer (además de la petición que hoy ingresé a la Oficialía de partes) para quitarme el malestar.

Cortar árboles es un delito, así de simple. Y estos cabrones decidieron arrancar trece cedros, un aguacate y un nopal nomás porque estaban “viejos y feos”… seco han de tener el cerebro, que no les da para respetar la vida. Que “es un área común y si en determinado momento lo decide la junta vecinal, podría ponerse cemento y asador”… a mí me duele la pancita nomás de recordar, nomás de no poder.

Parece que sólo mi madre entiende esta tristeza, aunque nuestros quereres nos acompañen. ¿Y los pájaros, y las lagartijas, y las abejas? ¿A dónde se van a ir a parar los colibríes cuando dejen el nido? ¿Qué va a ser de esta y las siguientes primaveras?

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One thought on “Calentamiento global. Tala de árboles. Hachazos en el corazón.

  1. Sí, se siente un dolor, dolor de muerte de esos seres impasibles que son hogar, son sombra, colectores de agua, algunos alimentan y curan al animal “racional” el ser humano, limpian el aire… desgraciadamente no toda la gente lo siente, mucho menos la gente que desea “limpio” el espacio; limpio de hojas secas pero no de mierda ni basura…

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