Desconcierto


Intento abrir el administrador de este blog para escribir una nueva entrada… ¿Cuál fue la última contraseña que utilicé? Dos intentos bastan porque mi memoria selectiva es impresionante y mi lógica, demoledora😉 Casi once meses de increíble silencio en este nido. No, regularmente no puedo pasar de largo frente a esa visible capa de polvo que se acumula sobre mis olvidos: tengo una rinitis alérgica y dos torbellinos que me lo impiden.

Los temas de salud siempre me cimbran un poco; mi conciencia es un gong monumental que me detiene en seco. Hay ciertas vibraciones que me devuelven la paz… como las que se transforman en información visual y te dicen “todo está bien”. ¿Se me habrá juntado el estrés? Quién sabe… Hace dos años faltaban siete días para que en el seguro me dieran la incapacidad… y había pasado las semanas más difíciles en mi historia laboral… nunca en cinco años había ansiado tanto dejar de dar clases… nunca en cinco años había llorado con tanta desesperación por “tener que”, hasta que una mañana después de tanto hartazgo dije “no va más, a la chingada”, y nos quedamos en casa.

Nos quedaba un mes más o menos y nos quedamos a disfrutarnos… un mes de abrazar tanto como la panza me permitiera a mi todavía hija única. Y ya llevo dos años de vivir a porta gayola… con dos maravillosas compañeras de vida a las cuales debo tantas ausencias, todo este silencio. ¿A dónde se fue aquella necesidad de decir tanto? ¿En dónde quedaron las religiosas publicaciones tres veces por semana?

El bebé, jugando con las células
El bebé, jugando con las células

Supongo ahora que este nudo en la garganta es nada menos que un hilito de puro desconcierto… ese sentimiento de ver a la incertidumbre acomodar un calcetín talla 0 antes de salir de la que sería, en pocos meses, nuestro hogar, que se extiende hasta las 11:11 de este jueves y me sorprende pidiendo un deseo mientras me digo todo esto.

Sigo sin entender cómo es que la gente se resigna a dejarse llevar, cuando es tan vivificante ir a contracorriente… mientras veo en el face fotos de diplomas y festivales, yo le sonrío a mis niñas y me pregunto qué sería de nosotras si tuviéramos que ir a la escuela; ¿a qué hora nos sentaríamos a tirar los bloques sólo para entretenernos con el ruido que hacen al caer? ¿Con qué paciencia podría enmicar fichas que no usaremos en semanas? ¿Con qué certeza podría sentarme a “no hacer nada”? ¿En cuál escalón tendría que sentarme a llorar mi frustración? ¿De dónde sacaría tiempo para tratar de romper mis esquemas y reeducarme?

Tal vez es sólo que después de la abundancia de la sangre, me asusta un poco la inminencia de la operación… tal vez es sólo que me maravillan mis medievales maravillas.

Su majestad, la Princesa Cartulina (antes de recibir  arco y corona)
Su majestad, la Princesa Cartulina (antes de recibir arco y corona)


2 thoughts on “Desconcierto

  1. Las causalidad del día de hoy…. casi no te leo y hoy sí y comencé a las 11:11 de corrido, salvo con una llamada interruptora y ahora te comento…. siento tu felicidad de escuchar el ruido de los bloques al caer y siento el nudo en la garganta por lo que se dejó pero que ahora se disfruta… vidas “parecidas en la esencia” un tanto diferentes en la realidad. yo también olvidé mi Página en Facebook “Sincronía en plantas de interior”, razones diferentes pero que hoy me hacen coincidir en mucho contigo.
    Te abrazo en el alma y sigue viviendo INTENSAMENTE…

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