Los niños crecen y las ganas vuelven


Después de dos años y medio puedo sentarme y respirar un poco; abrir la libreta sobre mis piernas y ponerme a escribir sin muchas interrupciones… en la otra habitación escucho algunos muñecos jugar a organizarse; unos a otros se dan órdenes con mas o menos sentido, y de pronto interviene alguna voz de niña para traducir algo que evidentemente no fue claro.

Comienzo a explorar con mayor destreza todas mis opciones. Retomo la agenda: organizo mis pasiones y, con una recién domada desesperación, encuentro espacios para todos los pendientes; voy poniendo los dedos que me quedan en los renglones que me faltan y me emociono. ¿A dónde puede proyectarse una si no es hacia el futuro?

Todavía hace unos meses me sorprendía la falta de interés y concentración en términos generales. ¿Dos publicaciones en un año? ¿En serio? Después de ese tiempo en que dí clases casi de tiempo completo, además de llevar la casa y la licenciatura, me daba el lujo de publicar (casi siempre) largas entradas en este blog, tres o cuatro veces por semana… y ahora que “sólo soy mamá”, no encuentro ni tiempo ni ganas, a veces ni inspiración para compartir prácticamente nada; aunque tampoco es del todo así, en realidad me encontré con 36 borradores archivados.

Hay algunas cosas que extraño de dar clases: las enchiladas verdes, por ejemplo… o la maestra jipi que llegó en mayo de 2008, con el mate listo para cebar junto al montón de libros para compartir en clase. Luego me pidieron “ropa de vestir” y “no ser tan tolerante  y permisiva”… repliqué los métodos de mis profesores de la uni y comencé a ser una muy pesada profesora a quien yo misma no habría deseado; por eso, no extraño nadita las jornadas de actualización académica, las planeaciones (diarias, semanales, mensuales, semestrales y anuales); los variados programas, semanas de todo y concursos de lo que fuera; los incomprensibles recursos para evaluar las múltiples y malentendidas competencias que terminaban siendo simples competiciones. No extraño en absoluto órdenes como “déjales más tarea”, “que no salgan a recreo”, “ponles un trabajo extra”.

Lamento algunas actitudes (como marcar con rojo los errores y pedir que repitieran tantas veces una palabra…); hay cosas que no volvería a hacer y otras que sí. Agradezco lo que quedó después de depurar y bloquear entre alumnos y compañeros😛

Sí, soy de las personas que bloquea cuentas de facebook a la menor provocación. No me interesa ver ni que me vean… no me gusta enterarme de ciertas vidas, no hay necesidad. Me causan gracia esos memes que tachan de inmadura esta tendencia; prefiero ser inmadura que proveer tan fácilmente material para la mala vibra.

Entonces, entre los cursos actuales y las lecturas renacientes, presentaciones y demás menesteres más o menos ajenos a la maternidad, se me ha antojado jugar con los programadores de publicaciones en redes sociales tanto para este blog como para el de Pañales ECOlibrí, y sus respectivas páginas de facebook: Ketzalli Torres, Un Colibrí y Pañales ECOlibrí, además de las que comparto con otros administradores: Mefis, El Diablo Culto y Biocultura Acaxochitlan.

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Yo, volviendo del embeleso bebesil.

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