Ki&Zá, Las pautas de Casiopea

Casiopea, la tortuga de Momo


Momo es una novela de Michael Ende, publicada en 1973. La historia trata de cómo una niña huérfana le devuelve el tiempo a los hombres. Pero lo que realmente me ocupa ahora es hablar de Casiopea, la tortuga de Momo, en realidad es del maestro Hora, quien se comunica a través de las letras que aparecen en su caparazón. Casiopea tiene la habilidad de conocer el futuro (pero no todo el futuro ni lo que sucederá desde el presente hasta alcanzarlo) e indicarle el camino a Momo.

Las pautas de Casiopea fue un nombre que “se me reveló” hace unas semanas… así, tal cual, estaba pensando en cómo llamar a esta agenda para mujeres (con el curso-sistema para usarla) que llevo más de un año planeando y de pronto, vino la tortuga a mi mente… esa tortuga que le marca la pauta a una niña para que (sin habérselo propuesto) pueda devolverle el tiempo a los hombres… la pauta… las pautas… aquello que “sirve para gobernarse en la ejecución de algo

Por supuesto, fui a buscar Casiopea, en wikipedia y me volví a enterar (es decir, ya lo sabía, no lo recordaba y fue revelador) de que: además de ser la tortuga de Momo, es una de las constelaciones compiladas en el catálogo estelar de Tolomeo (en el siglo II), Casiopea es una constelación importante: señala al norte. Sus cinco estrellas le dan forma de “M” o “W” (mi hija dice que es M, de mamá). ¡Es una constelación fácil de reconocer y es muy usada para encontrar el norte! Eso no podía ser una coincidencia…

Luego pensé que era un bellísimo animal de poder… y me cayó otro veinte. La tortuga me acompaña desde que nací. Literalmente. ¡Es mi signo en el zodiaco maya! Pasé unos días recobrando recuerdos… en la sala de la casa donde pasé mis primeros trece años de vida, teníamos una colección de tortugas; dos esquineros (de piso a techo) llenos de tortugas de todos los materiales (hueso, madera, coral, vidrio soplado, cerámica, cobre, obsidiana, cristal cortado, barro negro, olinalá y algunos más que no logro recordar). Cuando nos mudamos de casa, la colección ya no tuvo lugar en la nueva; tal vez lo último en llegar fue una bolsa de mano, hecha con el caparacho, que me regalaron junto con un collar de jade a los XV; más o menos por esas fechas “la tortuga se quedó dormida” y cambié de animal de poder: el colibrí llegó a mi vida.

¿Pero cómo comenzó? Ayer llamé para preguntar. Primero a mi mamá: “cuando tu papá te vio en el cunero del sanatorio, toda envuelta, sacando la cabeza de la cobija con la que te envolvieron, dijo que parecías tortuga… ya sabes cómo es de tierno”… Es decir: cuando nací (el 25 de julio de 1982), mi papá “me vio cara de tortuga”… y luego él me contó lo mismo.

Si te interesa saber de qué va, puedes buscar Ki&Za: detalles para celebrar, en Facebook. Muy pronto estará disponible toda la información sobre la agenda y el curso Las pautas de Casiopea.

De esa colección quedan muy pocas tortugas, que ahora no tengo a la mano, pero gracias a mi madre, tengo forma de inventarme recuerdos. Podría poner fotos de todo lo que tengo de tortuga de cuando era niña, pero serían muchísimas, así que sólo voy a dejar unas cuantas.

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